domingo, 5 de agosto de 2007

Paredones, un museo vivo


Paredones, una de las principales comunas del secano costero de la Sexta Región, se ha convertido en un buen atractivo para echar la mirada atrás e imaginar, por un momento, como eran nuestras ciudades hace 100 años.

La página del Sernatur establece que la comuna de Paredones, en la Sexta Región, “se formó en torno a la primera iglesia edificada, que data de 1750, perteneciendo al Departamento de Vichuquén, Provincia de Curicó. Más tarde fue anexado al Departamento de Santa Cruz, de la Provincia de Colchagua. Con la regionalización, pasó a formar parte de la Provincia de Cardenal Caro”.
Esta localidad, con casi siete mil habitantes, gran parte de ellos viviendo en zonas rurales aledañas, debe ser de las pocas comunas de la región de O’Higgins que halló el valor diferente. Los paredoninos comprendieron que la arquitectura propia, que sus calles llenas de arcilla, que sus casas con corredores en sus frontis y sus sinuosas veredas, podían ser atractivas para el visitante. Y así es.
Pero no todo el rosa para los habitantes de esta comuna, pues pese a contar con el atractivo de ser considerada un “museo vivo”, todavía la localidad vive el rigor de la lejanía de los grandes centros económicos y de poder, y sufre aun la fuga de jóvenes que marchan a ciudades como Santa Cruz, San Fernando o Rancagua, en busca de mejores expectativas.
Aún así, llegar a Paredones es impactarse con su belleza natural, con el adobe y las tejas, con el encanto de la arquitectura colonial barrida de ciudades del centro.
Darse una vuelta por esta localidad, vale la pena. Una tarde tranquila, un paseo ameno por sus calles, una sonrisa en la cara de sus habitantes, una visión de nuestra historia colonial, son el pago que tendrá el visitante. Recomendable es que el turista que llegue a Paredones lo haga con el afán de conocer su Iglesia y sus casas, y con el entusiasmo de poder partir a Bucalemu si es que el panorama local no fue todo lo agradable ni lo imaginado. También es aconsejable hacer la visita en un día soleado, pues permitirá apreciar con mayor detalle la belleza de la arquitectura del lugar.
¿Cómo llegar?
Ciento cincuenta kilómetros separan a Paredones de la capital regional, Rancagua. Para llegar a la localidad existe más de una opción. Aquí están:
1.- Rancagua-San Fernando-Santa Cruz- Lolol – Paredones
Salga desde Rancagua y tome dirección hacia el sur hasta San Fernando (51 kilómetros de distancia) por Autopista del Maipú. Salga de la carretera en alguno de los ingresos a esta ciudad. Recomendable es que, en caso de querer evitar el paso por la capital colchagüina, es que lo haga por el cuarto de los accesos, y el que está más al sur. Luego del Peaje pasará un paso sobre nivel. Enfile a Santa Cruz, distante a 42 kilómetros, por la ruta I-50. Maneje con precaución los primeros 25 kilómetros de la vía, debido al mal estado en el que se encuentra. Ingrese a Santa Cruz por Avenida Errázuriz, continúe hasta la Plaza de Armas, donde podrá apreciar el Municipio y el Hotel Santa Cruz. Una cuadra más allá, doble al sur hasta encontrar una avenida nueva y doble vía.
En este lugar encontrará señaléticas que lo conducirán a Lolol, distante a treinta kilómetros, por la cuesta de La Lajuela. Tenga precaución en este tramo del camino. Una vez en Lolol, aproveche de conocer el remodelado casco de la ciudad, declarado monumento nacional, donde se puede apreciar, también su bella arquitectura. Siguiendo las señaléticas tomará la carretera hacia Paredones, distante a 27 kilómetros.
La ruta presentada es en su totalidad a través de asfalto y concreto. Otras fórmulas rutas para llegar a Paredones, que incluyen caminos de arcilla y pétreos, pueden ser las siguientes combinaciones:
Rancagua-San Fernando-Pichilemu-Bucalemu-Paredones
Rancagua-Lo Miranda – Pichidegua - El Huique – Población – Pumanque - Nilahue – Paredones.
Rancagua –Lo Miranda – Pichidegua – ElHuique – Pichilemu - Bucalemu-Paredones.
Una vez en la localidad de un paseo por el pueblo y disfrute conociendo nuestra región y sus rincones. Aproveche el día. No se arrepentirá.

No hay comentarios: