Chile, represor de la libertad de expresión
Casos hay varios, y si bien se alejan de la tortura y persecución política, el trato dado al pueblo mapuche en su lucha reivindicatoria por la lucha de sus tierras, la forma en que se reprimen y atacan las luchas sociales levantadas por estudiantes, obreros, empleados, dirigentes, y a todo aquel que ose levantar una manifestación pública, por parte, principalmente, de la fuerza policial militarizada que es Carabineros de Chile, rayan en la brutalidad..
Por eso tengo mis sospechas de que el país que habito y por cuya bandera me siento muy representado, tenga a la libertad de expresión como uno de sus pilares fundamentales. En mi país, cualquier atisbo de protesta se cercena desde la raíz. Basta ver lo que sucede con el conocido “hombre del cartel” de Rancagua, personaje que ha sido escuchado, pero que también ha recibido, en más de una ocasión, los embates de la represión. Mismo caso ha ocurrido con buena parte de los movimientos sociales.
En Chile, en mi opinión, existe una lógica estatal tremendamente represiva. De tanto en tanto entramos en estados de paranoia colectiva que hacen creer que en nuestro país hay una profunda crisis en muchas aristas. Pero, más allá de la delincuencia y los problemas propios de las sociedades en maduración, uno de los principales vicios a los derechos humanos que enarbolamos, es la represión que se hace a la libertad de expresión. Esta se ve vulnerada cada vez que un grupo de ciudadanos decide manifestarse públicamente, contra el orden establecido. Detrás de todo inicio de marcha hay un piquete policial preparado para actuar en cualquier momento. Así, las personas no se pueden manifestar en paz y el conflicto, los encapuchados y la gente que se siente oprimida, sigue en aumento con cada nuevo movimiento que surge. Hasta los periodistas se van presos de tanto en tanto en las manifestaciones ciudadanas.
Caso emblemático: deudores habitacionales
Lo que ocurre con los deudores habitacionales es ejemplo claro del vicio estatal de la represión. Existe claramente por parte del gobierno un intento de reprimir toda suerte de las protestas que los agrupados en ANDHA Chile realicen en actos públicos. Hay gastos en inteligencia gubernamental, seguimientos policiales, se toma detenida a personas en momentos previos a cualquier acto público y se les lleva a comisarías. ¿para qué? ¿Para que la primera magistratura del país no se incomode con la presencia de ellos? ¿Para que el mensajes de protesta quede manchado por el estigma de ser contrarios a lo oficial? Creo que las autoridades son elegidas para solucionar los problemas de las personas y atender a sus consultas y expectativas, y si movimientos como el de los deudores habitacionales se ha radicalizado es porque nunca se ha establecido el canal adecuado para dialogar y hacer que la libertad de expresión de las personas afectadas fluya. Simplemente se les reprime.
Con su permiso señor gobierno…
A modo de ir terminando, todavía me da vueltas una cuña televisiva que le escuche al ex Ministro del Interior, y actual Presidente del Directorio de TVN, Francisco Vidal acerca de una marcha anunciada en las postrimerías del gobierno de Ricardo Lagos: “En Chile todo el mundo se puede manifestar, pero con permiso, y en días y lugares establecidos”. O sea, para protestar, primero pídame permiso y después vemos si puede o no expresarse. Clarito.
Con todo lo expresado llego a la conclusión que en Chile se sigue violando el derecho fundamental a expresarse libremente. Con ese antecedente en contra nuestros papeles y argumentos para presentarnos a la ONU a hacer de garantes de los Derechos Humanos a nivel internacional se presentan manchados por la cruz de la inconsecuencia moral. Así de rotundo.
El derecho a la libre expresión es uno de los más fundamentales, ya que es esencial a la lucha para el respeto y promoción de todos los derechos humanos. Sin la habilidad de opinar libremente, de denunciar injusticias y clamar cambios, el hombre está condenado a la opresión.
1 comentario:
Un ejemplo claro de que en este país se habla a destajod e libertad, de poer expresarse libremente pero seguimos seindo esclavos en democracia.
Sólo se puede opinar si es favorable a las políticas del gobierno, de lo contrario es una falta de respeto
Es peor la represión encubierta que la represión a palos. Para qué luchar y llenarse al boca con la demovracia, si en el fondo seguimos atemorizados de dar nuestra opinión.
Esla opinión de Alfonso
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