domingo, 12 de agosto de 2007

Ella ya no me quiere. Ella tiene sus puertas abiertas esperando que otro la consuele. Que sea otro el que la acurruque en sus brazos, que sea otro el que le celebre sus triunfos y la acompañe en sus derrotas.
Ella ya no me quiere. Ella se olvido del amor que le tuve, de las veces que me jugué por entero, del tiempo que le entregué, de lo entero que me di, de la vida que imaginé y que ya no fue.
Ella ya no me quiere. Ella se fue a andar por la vida, recuperando su tiempo perdido, sus formas ocultas, sus amores pasados. Ella se fue a sus sueños, a sus aspiraciones
Ella ya no me quiere. Ella me dijo que estaba bien y feliz sola, que no sentía pena, que estaba bien, que sus sueños se cumplían, que me guardaba cariño, que no fuera a llorar, que asumiera las cosas como eran.
Ella ya no me quiere. Ella se olvido de que entre nosotros hubo algo. Hoy me trata mal, me acusa, me delata, me vuelve loco, me acusa con mi alma.
Ella ya no me quiere. Ella dice que está feliz como está ahora, que los sueños son para mañana, que la vida es ahora, que lo está pasando bien, que está siendo libre.
Yo la quise, yo la quiero, yo la admiro. Pero no la perdono.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Es evidente que todas las relaciones dejan una marca en el alma, pero siempre es necesario avanzar y trtar de preservar los buenos recuerdos, las historias y las conversaciones...en fin, tarde o temprano uno está acompañado. Sólo hay que aprovechar el momento y dejar las cavilaciones atrás